El encuentro
Érase una vez un príncipe al que le gustaba mucho ir a caminar por el bosque. Cada día pasaba horas y horas junto con su caballo paseando y viendo el atardecer sentado cerca de un lago grande y muy hermoso.
Un día cuando estaba caminando por el frondoso bosque se encontró con una joven muy bella, alta y de cabellos dorados que también iba paseando.
Comenzaron a caminar juntos a hablar de sus respectivas vidas y al caer el atardecer prometieron verse al día siguiente para seguir conociéndose.
Al atardecer del día siguiente, el príncipe se quedó esperando a la joven muchacha que nunca apareció. Pasaron los días y el apuesto príncipe no volvió a saber nada de ella.
Un día cuando el príncipe iba caminando por el bosque se encontró a un campesino que vivía en el pueblo de al lado. Éste le contó que unos días atrás habia escuchado en el bosque un discusión muy fuerte entre una joven y una mujer algo más mayor que ella, y que posiblemente sería su madre.
El príncipe muy preocupado empezó a investigar y a buscar pistas que le llevaran a dar con el paradero de la joven.
Fue al pueblo de al lado y preguntó en plazas, tabernas y en algunas casas hasta que una anciana que paseaba por una plaza le dijo que ella conocía a la joven y a su padre, que murió en un incendio hacia ya varias años y al morir ella se tuvo que quedar con la malvada mujer con la que el padre estaba casado. Esta anciana le indicó que vivía a las afueras en un castillo antiguo y tenebroso.
El joven príncipe al oír esto supo que la joven estaba en peligro y corrió a lomos de su caballo para rescatarla.
Al llegar al castillo se bajó de su caballo y lo dejó atado junto a un árbol y se adentró en el castillo. Una vez dentro escuchó unos gritos que venían del torreón. Cuando llegó allí tiró la puerta de un empujón y desenvainó su espada.
En aquella habitación fría y oscura se encontraba la madrastra haciendo pociones con el firme propósito de hechizar a la joven y convertirla en un monstruo y que de esa forma jamás se pudiera casar con nadie.
En el otro lado de la habitación se encontraba la joven amordazada en un silla intentando pedir auxilio.
Entonces el joven príncipe forcejeó con la malvada madrastra la cual cayó dentro de la enorme olla donde estaba haciendo las pociones y murió. Después rescató a la joven, le quitó las mordazas y la saco en brazos de aquel horrible castillo. El príncipe le prometió que jamás la volvería a dejar sola.
Al cabo de unos días se casaron en el bosque, en el lugar donde se habían conocido y vivieron felices y muy contentos.
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